EL MONUMENTO FÚNEBRE DEL PAPA JULIO II

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EL MONUMENTO FÚNEBRE DEL PAPA JULIO II

Mensaje por EURIDICE CANOVA el Sáb Ene 12, 2013 1:27 pm





Por Adolfo Ruspini


EL MONUMENTO FÚNEBRE DEL PAPA JULIO II

La historia de esta escultura se inició cuando Giuliano Della Rovere, Cardenal titular de la iglesia de "San Pedro in Vincoli" en Roma, fue elegido Papa el 26 de Noviembre de 1503 con el nombre de Julio II, sucediendo al Papa Pio III, fallecido el 18 de Octubre del mismo año, a los pocos días de haber sido elegido.
La primera, y muy poco común decisión del nuevo Papa, fue la de iniciar la construcción de su propio monumento funerario que, en principio, hubiera debido ser emplazado en la catedral de San Pedro en Roma cuando él falleciese (deseo que no pudo cumplirse, como veremos). A los efectos de realizar este trabajo, contrató a Miguel Ángel en 1505 para que efectuara el dibujo del monumento y la ejecución de todo el proyecto. Por decisión del mismo Papa, debería figurar, como parte principal del monumento, una gran estatua de Moisés.

Como comentario, cabe preguntar: ¿Por qué Julio II, eligió a Moisés para adornar su monumento? Y, aún más, ¿Por qué esa estatua debería ser colocada en una iglesia? En efecto, cabe recordar que Moisés, el gran Patriarca, vivió quince siglos antes que Jesucristo y, además, era judío.

La explicación es que Julio II eligió a Moisés con el fin de honrar a los Diez Mandamientos, aquellos que el Gran Patriarca impuso a su pueblo y que recibió grabados en las famosas tablas de piedra que, según la leyenda, obtuvo del mismo Dios en el monte Sínai.
La ley evangélica de Jesucristo confirmó, muchos siglos después, la validez de los Diez Mandamientos, que se transformaron, en consecuencia, como uno de los principios del Cristianismo, con el agregado de otros valores. La elección de Julio II puede además ser explicada por la admiración que sentía por Moisés, como inflexible y hábil conductor, primer líder de la Historia Universal, capaz de manejar a un pueblo sin patria por muchos años sin otra ley que la suya, además de la fe que supo transmitir a su gente. Para el nuevo Papa, Moisés constituía un gran ejemplo en aquellos tiempos tan difíciles, en los cuales él mismo debía recomponer el Estado Pontificio, combatiendo contra muchos enemigos y teniendo, además, graves problemas internos para resolver.

La escultura del Moisés fue iniciada en el año 1505 por Miguel Ángel Buonarroti, y se puede admirar hoy en la iglesia de “San Pedro in Vincoli”. La estatua tiene, bajo el antebrazo derecho, las famosas tablas de piedra y muestra la plena madurez del artista que lo esculpió. Es considerada una de las obras de arte más representativas de la escultura moderna, admirada universalmente por la exactitud de sus proporciones y, más aún, por la expresividad de su rostro. Su volumen es colosal: mide el doble del tamaño natural, pesa 25 toneladas y fue esculpida en mármol de Carrara.

La idea primitiva del proyecto era monumental. Comprendía 40 estatuas además del Moisés y sus medidas superaban los 10 metros de alto por siete de ancho. Todo debería estar esculpido en mármol de Carrara con relieves de bronce. Sin embargo, la construcción tuvo graves problemas, iniciados cuando Julio II decidió derivar parte del mármol destinado para el monumento, hacia la construcción de la Catedral de San Pedro, que se estaba ejecutando bajo la dirección del famoso arquitecto Donato Bramante (1444/1514). El Papa también atrasaba el pago de los honorarios pactados con el artista para el monumento.
Luego de varias discusiones nacidas por la inflexibilidad de Julio II y el carácter independiente de Miguel Ángel, éste, muy amargado y ofendido, optó por abandonar el proyecto y marcharse de Roma para volver a Florencia (el 17 de abril de 1506), dejando la estatua de Moisés iniciada en su ejecución

No obstante esta situación y el enojo de Julio II, éste buscó asiduamente a Miguel Ángel y lo encontró finalmente en la ciudad de Bolonia en Noviembre de 1506, donde lo obligó a disculparse, dejando nuevamente pendiente la ejecución del monumento funerario. A cambio le encargó la confección de de una gran estatua de Bronce (era del mismo Papa, bendiciendo al pueblo de Bolonia. Fue concluida en 1508). A continuación, Julio II lo contrató para que decorara la bóveda de la Capilla Sixtina, dejando otra vez aplazado el contrato del monumento.

Concluido este importante encargo y recién en el año 1512, Miguel Ángel pudo regresar a su primer e inconcluso compromiso, finalizando la estatua del "Moisés" casi al mismo tiempo del fallecimiento de Julio II, en Febrero del 1513. Provisoriamente, Los restos de Julio II (fue el primer Papa a ser embalsamado) fueron sepultados en la Capilla del Coro de la Basílica de San Pedro. Fue elegido el nuevo Papa, con el nombre de León X, que reinó gasta el 1521. A partir de entonces la terminación del monumento, que en principio debía haber sido colosal, se complicó muchísimo, comenzando con la redacción (en 1413) de un nuevo proyecto simplificado respecto al original y refrendado por el Albacea del Papa Fallecido.



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Re: EL MONUMENTO FÚNEBRE DEL PAPA JULIO II

Mensaje por EURIDICE CANOVA el Sáb Ene 12, 2013 1:28 pm

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